
Ayer tuve la oportunidad de escuchar a Roberto Burgos Cantor, fue a la Universidad y contó de sus cosas. Los jóvenes estudiantes de literatura en su mayoría estaban preocupados por la tradición y los problemas generacionales, de los que Burgos se resistió a hablar. Mas bien, -eso me gustó- insistió en que cada uno crea su propia tradición. Postura que sin ser original –¿quién lo es?- refresca escucharla. Me emocionó verlo reflexionar sobre la historia de un barrio en Cartagena que desapareció con el tiempo. Era un barrio tan pequeño –El cabrero-, que ocupaba un espacio a manera de franja de tierra entre el mar y la Cienaga, tan delgada que al hacer la “autopista” para el aeropuerto quedaron muy pocas casas en pie. Dentro de esas, la casa del expresidente Rafael Nuñez quien durante su gobierno expidió la única constitución que alcanzó los cien años en Colombia – desde 1886 a 1991. La historia le salvó la vida a la casa pero no al barrio. Pero en realidad de eso no quería escribir en este momento, sino de la relación que alcancé a percibir entre los blogs y la literatura. Por un momento pensé que los blogs tienen algunos rasgos de las canciones en mp3 que se consiguen por internet. Uno sólo baja las que le gustan, perdiéndose de hacer el recorrido de la obra que podía ser un disco completo. Réquiem por el disco como obra de arte. Siento que esa exigencia la podrán hacer las nuevas “generaciones”. Pedir una literatura cada vez mas cerca al mp3. Una historia enlazada de blogs cada uno autosuficiente y con la libertad que crea esa forma. Bien diferente al folletín del siglo XIX que tenía continuidad y suspenso. Una novela hecha de blogs para satisfacer las ganas de una larga cadena de suspiros de felicidad. Incluso de autores distintos. A veces recorro la blogosfera como quien arma una historia con las historias de cada uno. Ahora que recuerdo…creo que ya alguien del Boomeran(g) publicó un libro con los suyos.
Ilstración: De Sphaera, por Johannes de Sacro Bosco. Siglo XIII.