La ciudad está sola, pasó la marcha y llegó el día sin carro. Es una sensación especial salir a la calle y saber que hay un millón de carros fuera de circulación, y que mis pulmones descansarán de ese humo no querido…
De la marcha, pues fue una sensación agradable sentirse parte de un ser vivo, que allí está eso tan etéreo que conocemos como opinión pública, la multitud, el resultado del ciberespacio, los colombianos, en fin. Hubo de todo, efectivamente y , si, muchísima tolerancia. No marchó sólo la derecha, así resumo todo. También me pasó eso de creer por un momento que la rutina para, para decir algo. Todo se concentró en la marcha, que no es fenómeno manipulable. Vendrán otras marchas. Pero esta fue la más grande. Dudo que se repita, por ahora.
Saldrán libros, películas y miles de historias de esa marcha. Vi a muchos con los ojos desorbitados imaginando todo lo que podría resultar de ese laboratorio social. Yo sólo quiero contar una historia apenas del futuro próximo. Me veo, antes de que finalice el 2008, frente al televisór. Depronto y sin tiempo para pensarlo, en el momento estelar de un debate político, alguien alza la voz para enfatizar un argumento, y lo que todos escuchamos como signo de identidad política es que él sí asistió a la marcha. Desde entonces, aparece un nuevo motivo de división social –y esta es la parte bonita de esta historia- por el que los colombianos nos dividimos: los que fuimo y lo que no. Y que en todo lo demás estamos lo suficientemente de acuerdo como para no matarnos. Es un sueño. De esos que suelo tener cuando pasa algo bueno en mi país.
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7 feb 2008
4 feb 2008
Regreso y marcho

Bueno es imposible no hablar de ella. La marcha de hoy en Colombia. Una que nació en facebook y sorpresivamente armó un ambiente político candente, que ha sido aprovechado por los medios –los anteriores al internet- y sus dueños para montarse en olas de opinión en las que uno no sabe ya diferenciar, -de eso se trata la confusión- si es una manipulación de medios o lo contrario. De repente todo el mundo está de acuerdo, estalla un boom de opinión por los abusos de las FARC con los rehenes -aparecieron imágenes-. Pero no, el Polo democrático, el mayor y más importante partido de la izquierda colombiana, a decir que ellos no marchaban. Y claro se atizó la polémica, luego dijeron que no marchaban pero se concentrarían en un sitio de la ciudad de Bogotá, luego muchos líderes políticos organizaron sus propias marchas y estalla la polémica del oportunismo, etc, etc. Columnas van, columnas vienen. Y descubre uno los millones de posturas aburridas, apegadas a los tradicionales maniqueimos, que para no aburrirlos quiero presentarselas resumidas en un comentario anónimo de la prensa colombiana. Y entonces uno dice, qué rico que halla aún gente que piense así:
“ Sr. mauricio su posicion personal es tan respetable como la del Polo. El que no coincida el polo con su postura no le da pie a considerarse usted mismo con la razon absoluta. Marche por lo que quiera pero no le ponga mordaza y cadenas a las posturas ideológicas de otros. En este país tenemos que aprender a respetarnos y a tolerarnos los unos a los otros pues no somos ni podremos nunca ser iguales. Yo marchare independiente de su postura, marchare contra todo tipo de violencia (fisica, moral, espiritual), el secuestro (igual), la corrupcion, la injusticia, la desaparición forzada, las masacres etc.”
“ Sr. mauricio su posicion personal es tan respetable como la del Polo. El que no coincida el polo con su postura no le da pie a considerarse usted mismo con la razon absoluta. Marche por lo que quiera pero no le ponga mordaza y cadenas a las posturas ideológicas de otros. En este país tenemos que aprender a respetarnos y a tolerarnos los unos a los otros pues no somos ni podremos nunca ser iguales. Yo marchare independiente de su postura, marchare contra todo tipo de violencia (fisica, moral, espiritual), el secuestro (igual), la corrupcion, la injusticia, la desaparición forzada, las masacres etc.”
Luego llamo por teléfono a una amiga, para saber con quién iríamos a la marcha. Me dice: "el problema de todo esto es que los colombianos no estamos de acuerdo ni siquiera en lo que entendemos por paz, y-además, -afirma citando a un gran psicoanalista colombiano- lo contrario de la paz no es la guerra, es el desasosiego. No sabemos a donde ir como sociedad. Colgué orgulloso de mi amiga. Y : ¿Si no es nada de eso, sino simplemente que las paz simpre será distinta para todos?, pensé. Muy distinta también con el tiempo, sino, basta mirar la imagen del cuadro de Rubens que pongo aquí.
Iré a la marcha. Ya veremos en qué termina esto.
(Foto de un cuadro llamado Abraham y Melquizedec, de Rubens), a proposito de las imagenes.
2 ago 2007
La Caminata

Colombia tiene fama de ser un país apático en lo político que paradójicamente convive con la fiereza de sus dos grupos en armas que dicen hacer política por todos los medios, con los recursos económicos que provee la cocaína que se consume en las grandes ciudades del mundo, principalmente.
Este estado de cosas ha venido transformándose cualitativamente en los último días con la caminata y llegada a la Plaza de Bolívar de la capital colombiana de quien por más de mil kilómetros caminó desde el extremo sur occidental del país, Sandoná, Nariño. Entró a la plaza principal de Colombia, la máquina de los símbolos, la misma que hace 22 años vio el enfrentado incendio de fuerzas (guerrilla –ejército) en el Palacio de Justicia en el que murieron la mayoría de sus magistrados. La misma plaza que tiene su consabida catedral colonial que tuvo como maestro de Capilla al gran polifonista latinoamericano Juan de Herrera, nuestro Palestrina. Y que tiene como en gran parte de Latinoamérica un edificio para el legislativo o Congreso de la República con líneas republicanas de grandes columnas y capiteles. Allí llegó ayer un profesor de bachillerato en Ciencias Sociales a pedir por la liberación de su hijo que está secuestrado por las Farc hace 10 años, junto con otro medio centenar de policías y soldados y unos pocos personajes como la colombo/francesa Ingrid Betancourt. Salió de Nariño pidiendo por su hijo, luego por todos, después por el "Acuerdo Humanitario". A veces le exigió a las Farc, otras al Gobierno, o ambos; y así indistintamente durante 46 días los medios de comunicación se fueron enterando de lo que este profesor y su hija iban construyendo. Por el camino, ocurrió el serendipity: la muerte de 11 diputados igualmente secuestrados por las Farc que avivó el significado de su caminata y los medios de comunicación acabaron por desplegar una historia que va por la mitad. Algunos dicen que a las Farc no las presiona nadie por el cinismo y la ceguera en que los sumió la manigua. Que lo será en últimas el Estado y su gobierno de turno. Creo más en esta ultima opción. Aunque nadie sabe el futuro es mucha la responsabilidad que le cayó encima a este honesto personaje convertido en el héroe que buscan las sociedades por fuera de la literatura, aunque después acaben en alguna buena historia. Nos esperan distintos acontecimientos políticos que podrían desatascar al gobierno y la guerrilla que no ceden.
Me gusta el optimismo de un inteligente semiólogo colombiano:
“En estas marchas renovadoras el ciudadanos expresa su deseo profundo de que lo político no sea mas astucia y dominio sobre el otro sino imaginación y cambio y por esto son ellas mismas políticas. Lo político, se dice ahora ,es la metafísica de la imaginación, donde se construye lo real. La política y los políticos, los medios, los académicos deben traernos nuevas ideas lejos de repetir la realidad y seguirla repitiendo como síntoma sin cura. La política sin poesía es cruel, nos encierra en el mundo a lo que estamos y no nos da salida” Armando Silva.
Este estado de cosas ha venido transformándose cualitativamente en los último días con la caminata y llegada a la Plaza de Bolívar de la capital colombiana de quien por más de mil kilómetros caminó desde el extremo sur occidental del país, Sandoná, Nariño. Entró a la plaza principal de Colombia, la máquina de los símbolos, la misma que hace 22 años vio el enfrentado incendio de fuerzas (guerrilla –ejército) en el Palacio de Justicia en el que murieron la mayoría de sus magistrados. La misma plaza que tiene su consabida catedral colonial que tuvo como maestro de Capilla al gran polifonista latinoamericano Juan de Herrera, nuestro Palestrina. Y que tiene como en gran parte de Latinoamérica un edificio para el legislativo o Congreso de la República con líneas republicanas de grandes columnas y capiteles. Allí llegó ayer un profesor de bachillerato en Ciencias Sociales a pedir por la liberación de su hijo que está secuestrado por las Farc hace 10 años, junto con otro medio centenar de policías y soldados y unos pocos personajes como la colombo/francesa Ingrid Betancourt. Salió de Nariño pidiendo por su hijo, luego por todos, después por el "Acuerdo Humanitario". A veces le exigió a las Farc, otras al Gobierno, o ambos; y así indistintamente durante 46 días los medios de comunicación se fueron enterando de lo que este profesor y su hija iban construyendo. Por el camino, ocurrió el serendipity: la muerte de 11 diputados igualmente secuestrados por las Farc que avivó el significado de su caminata y los medios de comunicación acabaron por desplegar una historia que va por la mitad. Algunos dicen que a las Farc no las presiona nadie por el cinismo y la ceguera en que los sumió la manigua. Que lo será en últimas el Estado y su gobierno de turno. Creo más en esta ultima opción. Aunque nadie sabe el futuro es mucha la responsabilidad que le cayó encima a este honesto personaje convertido en el héroe que buscan las sociedades por fuera de la literatura, aunque después acaben en alguna buena historia. Nos esperan distintos acontecimientos políticos que podrían desatascar al gobierno y la guerrilla que no ceden.
Me gusta el optimismo de un inteligente semiólogo colombiano:
“En estas marchas renovadoras el ciudadanos expresa su deseo profundo de que lo político no sea mas astucia y dominio sobre el otro sino imaginación y cambio y por esto son ellas mismas políticas. Lo político, se dice ahora ,es la metafísica de la imaginación, donde se construye lo real. La política y los políticos, los medios, los académicos deben traernos nuevas ideas lejos de repetir la realidad y seguirla repitiendo como síntoma sin cura. La política sin poesía es cruel, nos encierra en el mundo a lo que estamos y no nos da salida” Armando Silva.
El optimismo es una flor desteñida entre nosotros por el cansació de la política hecha sólo con las armas. Vale la pena verle por estos días sus colores.
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