17 oct 2007

Anonimato y luto




Hoy murió Germán Espinosa.

Quizá el mejor escritor cartagenero en muchísimos años..


Este es un poema suyo.



Perfora

la oscuridad

mi sombra


1967

16 oct 2007

Identidad


Creo que las dos palabras que mejor reflejan lo que yo siento que soy cuando digo que soy costeño, son: Coño , nojoda, dichas una detrás de otra sin solución de continuidad. Con una a final un poco larga y como si quisiera acompañarla para que no se acabe. Allí está mi sello de identidad con mi tierra que es mi infancia, como se ha dicho ya. Y aunque se usan para infinitud de circunstancias, cuando mejor lo hago es para quejarme de lo duro que están las vainas.


Y un poeta que lo haya cantado de manera bella: el loriquero Raul Gomez Jattin.


Pongo aquí el que tenía a la mano, decicaré nuevos post a él.


Si las nubes no anticipan...
Si las nubes no anticipan en sus formas la


historia de los hombres


Si los colores del rio no figuran los designios del


Dios de las aguas


Si no remiendas con tus manos de astromelias las


comisuras de mi alma


Si mis amigos no son una legion de angeles


clandestinos.Qué será de mi.




2 oct 2007

Blogosfera




Ayer tuve la oportunidad de escuchar a Roberto Burgos Cantor, fue a la Universidad y contó de sus cosas. Los jóvenes estudiantes de literatura en su mayoría estaban preocupados por la tradición y los problemas generacionales, de los que Burgos se resistió a hablar. Mas bien, -eso me gustó- insistió en que cada uno crea su propia tradición. Postura que sin ser original –¿quién lo es?- refresca escucharla. Me emocionó verlo reflexionar sobre la historia de un barrio en Cartagena que desapareció con el tiempo. Era un barrio tan pequeño –El cabrero-, que ocupaba un espacio a manera de franja de tierra entre el mar y la Cienaga, tan delgada que al hacer la “autopista” para el aeropuerto quedaron muy pocas casas en pie. Dentro de esas, la casa del expresidente Rafael Nuñez quien durante su gobierno expidió la única constitución que alcanzó los cien años en Colombia – desde 1886 a 1991. La historia le salvó la vida a la casa pero no al barrio. Pero en realidad de eso no quería escribir en este momento, sino de la relación que alcancé a percibir entre los blogs y la literatura. Por un momento pensé que los blogs tienen algunos rasgos de las canciones en mp3 que se consiguen por internet. Uno sólo baja las que le gustan, perdiéndose de hacer el recorrido de la obra que podía ser un disco completo. Réquiem por el disco como obra de arte. Siento que esa exigencia la podrán hacer las nuevas “generaciones”. Pedir una literatura cada vez mas cerca al mp3. Una historia enlazada de blogs cada uno autosuficiente y con la libertad que crea esa forma. Bien diferente al folletín del siglo XIX que tenía continuidad y suspenso. Una novela hecha de blogs para satisfacer las ganas de una larga cadena de suspiros de felicidad. Incluso de autores distintos. A veces recorro la blogosfera como quien arma una historia con las historias de cada uno. Ahora que recuerdo…creo que ya alguien del Boomeran(g) publicó un libro con los suyos.
Ilstración: De Sphaera, por Johannes de Sacro Bosco. Siglo XIII.

27 sept 2007

Días lentos

Dias lentos

y verdes y amarillos como grandes camaleones

a la orilla del tiempo

Y tal vez azules

Yo los quisiera eternos

sobre un cielo redondo dulcemente curvado

por la mano de un niño




Yo los quisiera azules y redondos

como la vieja taza de peltre en cuyo fondo

volaba hechizada una briza de pajaros



De Romulo Bustos Aguirre En el traspatio del cielo






23 sept 2007

Domingo


Las hojas de los árboles se mueven con la pereza del atardecer. El indeciso sol que entre las ramas pasa invita al descanso. En el fondo se escuchó a alguien decir algo al paso por el corredor ámplio de esa casa cartagenera, casi a orillas del mar. Entre el olor a plantas y el murmullo de los insectos se opacó el significado de las palabras. Apenas pude reconocer una voz tranquila que saludaba y al tiempo se despedía. Sin afán. Sin detenerse. No entendí nada, sólo supe que eras tú cuando desperté al final del domingo que no acababa de pasar.
Ilustración de Adriaen Collaert (~1560-1618)

12 sept 2007

Alguien pasa





Duda




Ahora ya no somos


como ayer, como antes.


Ahora vamos solos, cada quien por su aire.




A veces yo pregunto


por tu voz, por tu nombre.


Me miran y sonríen:


Ninguno los conoce.




Pienso entonces que pudo


ser mentira el encuentro.


Y perderte tan solo


la otra cara del sueño.




Del libro Alguien Pasa, de Meira Delmar.


(Ilustración de Leonhard Lapin)

7 sept 2007

Vagando



El amor a la literatura y el tiempo no se la llevan bien en mi caso. Quisiera que el blog derrumbara lo que no quiero y ablandara la dureza de cada tropezón que sufro en cada esquina. Ayer después de una cita odontológica aproveché para caminar largo por la ciudad. Acabé en una calle que me puso frente a un espectáculo visual incomodo y novedoso para mi. Caminaba a contraluz porque atardecía y el sol me pegaba pleno en la cara de manera que los rostros de los que pasaban por mi lado en sentido contrario parecían difusos por lo que apenas reconocía pedazos de su afán y condición. Tropecé con trabajadores que dejaban la oficina para ir solos a su vivienda que en algunos casos es apenas una pieza o cuarto. (Hoy supe que en occidente el 40% de las personas viven solas). Pasaban riendo estudiantes adolescentes respondiendo al celular mientras la ropa se les desordenaba por la brisa fría que golpeaba. Polvo y tierra se levantaban cuando los buses recogían pasajeros en cualquier parte al asomo de una señal. Muchos llevaban audífonos y en el cuerpo se les notaba si era música o noticias lo que escuchaban. Había vendedores ambulantes en algunas esquinas que ponían en el suelo sobre una manta verde los títulos de algunas películas piratas, una de las cuales llevaba años buscando volver a verla. Me había hecho a la idea de encontrarla sólo en el cine arte de alguna ciudad europea. Ahora simplemente la topaba ahí en el suelo por menos de un dólar la copia. La compré. El sol siguió pegándome en la cara y seguí caminando. Era 1900 de Bertolucci.