Como sucede con los cuadros que cuelgan
en las paredes
cada mañana sorprendes
una leve inclinación de tu adentro
Cada mañana crees corregir este desnivel
Pero entre la primera posición y la segunda
queda siempre un residuo
una brizna de polvo que se acumula
Sobre esta oscura aritmética se edifica tu alma
a Rietze Mersedus
Tomado de Rómulo Bustos Aguirre, De la dificultad para atrapar una mosca
15 ago 2008
12 ago 2008
El Leteo (Lé Léthé)

Saber que hay personas a las que les gusta leer este blog es emocionante. Algo de lo que me anima y siento lo subrayé alguna vez disfrutando un escrito que es parte de mi:
"La poesía, por poco que uno quiera ahondar en sí mismo, interrogar su alma, evocar sus recuerdos de entusiasmo, no tiene más objeto que ella misma. No puede tener otro fin. Y ningún poema será tan grande, tan noble, tan verdaderamente digno de este nombre, como aquel que haya sido escrito únicamente por el placer de escribir un poema". Baudelaire.
10 jul 2008
La luz de Virginia

La señora Ramsay y Lilie Briscoe no estuvieron allí. Pero lo imaginaron todo. Incluso Lilie lo pintó. En cambio, el que se divisaba desde el Fuerte del pastelillo en el barrio era distinto. Apenas tenía las proporciones modestas de un faro de bahía. Al principio no le prestaba la más mínima atención y prefería escuchar entre los parapetos y los oxidados cañones al rey del juego, a Ricardo del Rio, el tipo que más cuentos y mejores contaba. Tenía la entonación exacta para la exageración y cuando los amigos no le poníamos atención nos amenazaba al estilo Cassius Clay. Era la fuerza de la imagen que sostiene el argumento y la posibilidad de exigir sin pasar a ser un bestia ordinario de los que pululan en las bandas callejeras. “Nuestros huesos no están en su sitio sino en los Faros”. Me dijo una vez. Así supe que existía y que podía ir en bicicleta hasta allá. Ricardo sigue contando cuentos ahora de paramilitares y de guerrilla. No de vacaciones que nunca ha conocido. Siempre fui sólo y nunca tropecé con nadie allí. Subía en silencio por la estrecha escalera de caracol que llegaba hasta esa especie de balcón circular que todos tienen para dejar que el encargado mantenga esa luz que orienta las naves. Desde allí podía mirar salir y entrar al puerto. Ricardo se enteró que iba allá y como él no podía entrar me pedía que le contara. Hoy a los faros poca atención les prestan –ya hay hasta GPS, dijo la última vez que nos vimos antes de rematar condenándolos a simples monumentos despreciados por la tecnología.
No teníamos que ir todos, no había la promesa de ir. No prometía nada. Ni siquiera interés, pensaba Ricardo, así que le aburría el faro. Aún así, para la familia de quienes nos juntábamos en la esquina antes de ir al fuerte del pastelillo y mirar la bahía, ese sitio también es una versión de To the lighthouse.
Foto: Vista aérea del Fuerte del Pastelillo
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Virginia Wolf
7 jul 2008
Bom Feeling -2 de julio 2008-
Colombia no sólo vive internacionalmente un buen momento. En lo interno también y esta canción hace honor a este ritmo con el que pasa o nos engaña la vida...
http://www.youtube.com/watch?v=V6DXEurQwdI&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=V6DXEurQwdI&feature=related
3 jun 2008
Salón de belleza

Fue una sentada para escuchar una confesión que duró sólo un instante. Poco más de dos horas y menos de tres. A la manera nuestra, sin los ritos de la tradición, sin la carga del pasado pero con el peso del presente. Mario Bellatin y su obra Salón de belleza, persigue la narración oculta de la realidad. Siempre quise saber algo que tuviese la densidad de esos salones. Algo distinto. En ocasiones en caminatas desprevenidas por cualquier barrio empezaba a contar los salones de belleza que abundan en la ciudad de los marginados. Allí -en el salón o en el barrio, da igual, entre secadores, peines, espejos y shampoo, el peluquero mira los peces del acuario de su vida que se inunda de esa enfermedad que viven estas tierras -hoy puede ser el sida, ayer otra y mañana…- . En esa confesión corta y directa, a mitad de camino entre el cuento y la novela, se alcanza a escuchar: “Yo solo muriéndome en medio del decorado” , con la simplicidad del peluquero; en aparente distancia con las citas de los autores que hoy hacen metarelatos, cuentos sobre cuentos, quizá como este post que no viviría sin ese instante solitario de lectura.
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29 may 2008
El barrio

Me uno desde hoy a una de esas causas perdidas de antemano. La de preservar los distintos nombres del barrio Manga, los de sus calles. No es asunto de patetismo o nostalgia de quienes por allí pasamos, ni cosa parecida. Los nombres y lo que se nombra son una sola cosa: un lazo cultural que no pueden desconocer los urbanistas de hoy. Manga, conviene advertirlo, fue la primera gran urbanización de la ciudad. Aún así cada calle recibió un nombre, y por eso el barrio sabe al nombre de sus calles, como los platos cartageneros. La Calle Real y la Avenida Jiménez, el Callejón Porto o el de los Besos. Lo que se está haciendo con la nomenclatura de ahora es borrar la historia de varias generaciones. No se trata de detener el tiempo como creen algunos, sino de optar porque el cambio lo haga la gente, no la burocracia. Manga carga con el misterio de los barrios que fueron laboratorio de convivencia con todas las clases sociales, abierto. Y eso nadie lo resalta. Cien años después de fundado el barrio -1905- (¿alguien lo celebró?) el peor atentado es ningunearlo.
Foto de Avenida Miramar. Anónimo. 1920. Tomada de la Biblioteca Luis Angel Arango.
12 may 2008
El tuerto

Las viejas ciudades huelen a viejo, quizá porque tienen espacios por los que no pasa el tiempo . Ese estancamiento de todo, sin explicación a mi alcance, me impedía entender lo que decían mis profesores de primaria. Miraba lejos y las palabras carecían de sentido. La melancolía. Al terminar las clases medía las calles que parecen renunciar a la vida y sólo respiran historia. De ellas quedan epitafios que anuncian lo que fueron, no lo que son. Después huí del silencio por el peso abrumador que rodeaba a lo que hacía sin explicación. No escuchaba nada, ni la música que sentía. Los momentos mas intrigantes y aburridos simultáneamente eran los que transcurrían esculcando un cajón de la mesa de noche de mis padres imaginado los usos de cada cosa, inventándome preguntas por cada objeto con el que me tropezaba. En muchos casos sin respuesta. Aburrimiento.
En Cartagena cuando una calle quiere decir algo habla el Tuerto López:
De sobremesa
Se vive, amada mía,
según y como…Yo
por la mañana tengo hipocondría
y por la noche bailo un rigodón
¿Y qué? Pura ironía. En el amor
y en otras cosas de mayor cuantía
todo depende de la digestión.
Que no fume, que olvide la lectura,
que no maldiga en ratos de amargura
y mil consejos mas de este jaez,
como si se pudiera vivir a la manera
de las calles tiradas a cordel.
Se vive, amada mía,
según y como…Yo
por la mañana tengo hipocondría
y por la noche bailo un rigodón
¿Y qué? Pura ironía. En el amor
y en otras cosas de mayor cuantía
todo depende de la digestión.
Que no fume, que olvide la lectura,
que no maldiga en ratos de amargura
y mil consejos mas de este jaez,
como si se pudiera vivir a la manera
de las calles tiradas a cordel.
Foto: Luis Carlos López, poeta cartagenero 1879-1950
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