23 abr 2009

Escenas




“Claro que se amontonan las cosas y como pasa mucho de lo mismo no es fácil saber qué ha sido lo diferente. Así entre excesos y manías la brújula de la intuición no sirve para entender el paisaje. Obama, la más reciente de las manías, lleva a curiosear sobre la cumbre de las Américas, ese racimo de presidentes que ha dado este lado de la tierra. A falta de habilidad para encontrar canales de televisión que emitieran el encuentro directo, se dijo: ‘ ya me enteraré por los columnistas críticos que comentan la política mundial’. Pero lo mareó la abrumadora cantidad de información de que se dispone ahora para todo. Un escalofrío cósmico de esos que hace saltar el parpado del ojo izquierdo lo confrontó con la tal economía de la atención en los medios de comunicación hoy. Eso que Bree Nordenson llamó “Overload”. La saturación que encierran tanta noticia simultáneamente y tanto blog y tanto twitter. Se quitó de la mesa del PC para entregarse a la pasividad del cine por DVD. Puso a correr la película Camorra sobre la mafia napolitana basada en el primer libro de Roberto Saviano. Era uno de esos días en que buscaba acción entre las cuatro paredes. Y para eso, nada como rescatar el típico best seller que le regaló alguien que cree en libros interesantes por el riesgo que asume el periodista que difunde los secretos de estos grupos y luego debe esconderse de quines lo acusan de sapo, antes de que actúen contra él. Ver la película para saltarse el libro es la manera de llegar a él si es buena. Pero fue un fiazco, el mérito de la película está fuera de la pantalla: se trata de actores naturales, en los mismo barrios en los que crece silvestre la corrupción y demás alimañas, etc. ‘Pero la verdad’, dijo en voz alta mientras terminaba de verla ‘ es mas divertida la política italiana con su primer ministro Il cavallieri convertido en una vergüenza mundial, ante el manejo que ha dado a los terremotos de su país’.

Ensanchar los pulmones, un café, recapitular sus ideas para darse más ánimo No había campo para nada más en su cabeza. Recorrer la calle fue la alternativa ante la inminente derrota del ánimo, ese era el mejor escenario ‘estar fuera de las 4 paredes’. Midiendo los pasos recordó la ironía de Bastenier. “Contra Bush los bolivarianos vivían mejor” Los escépticos sólo notan un borrón y cuenta nueva en el tablero de las relaciones entre Washington y la región. Otros notan un aire nuevo en la manera de pensar las relaciones, siempre y cuando no se continúe atribuyendo el caos latinoamericano a los victimarios de siempre, España y EE.UU. El libro que Chávez entregó a Obama deja pocas esperanzas.

En fin.

Dobló la esquina que lo llevó a la cafetería. ¡Tan! El mismo despiste e indiferencia con que paseó la mirada por la concurrencia provocó lo que faltaba, apareció el mas presumido de los coleccionistas que ha conocido. Caber, así se llamaba, le habló de una nueva Historia del jazz, premiada, y otro libro sobre Blues, del mismo autor. Se los dejó ver, venían aún en el sobre con el sello adherido de Amazon, recién abierto. Le copió el link al mismo tiempo que alardeaba de ser el primero en descubrir las joyas que lo acompañarían. Regresó corriendo a su apartamento, se agachó a servirse agua del jarrón que tiene al lado de su mesa y como el vaso estaba probablemente con polvo, lo enjuagó con una porción de agua, que luego botó en la matera del lado izquierdo de la ventana. Al abrir la llave, por alguna extraña razón escuchó un sonido extraño, que no era un quejido, pero se le parecía. Se puso a escribir y dejó este archivo para que alguien lo colgara en la red”

Estaba mal impreso en papel de formas continuas que a veces se encuentran bajo las mesas en el Café de Moncho.

Imagen tomada de:
http://www.designobserver.com/archives/entry.html?id=15978

30 mar 2009

Marzo y la luna



De Meira del Mar se sabe mucho en la Costa caribe colombiana. Era la poeta viva de mayor reconocimiento. Murió este marzo que se va ( 1921-2009). La última entrevista que le escuché por ahí, contó apenada que García Marquez le pagaba a un muchacho para que le leyera. Las partes de su obra que conozco me dejan el recuerdo de un poema suyo que colgué aquí el año pasado. Dificil decir en una palabra el valor de su obra. Un regalo del tamaño de una mirada:

Breve

Llegas cuando menos
te recuerdo, cuando
más lejano pareces
de mi vida.
Inesperado como
esas tormentas que se inventa
el viento
un día inmensamente azul.
Luego la lluvia
arrastra sus despojos
y me borra tus huellas.


Selección de poemas suyos en:
http://amediavoz.com/delmar.htm

En la imagen pintura de Alvaro Barrios, de Barranquilla la ciudad donde vivió la poeta.

26 mar 2009

Gesta




De pronto la fiera se cansa y retrocede
De pronto la fiera no quiere ya acechar
al caminante que se ha perdido y está solo
entre los árboles
Algo de hielo o aguas muertas pesa en sus pestañas...
y ni una rama baja que acaricie su espalda
y ni un lugar o sombra en que se tienda

A veces una fiera quiere este silencio:
la luna tendida entre sus ojos


De Rafael del Castillo, en Palabras escuchadas en un café de barrio.


Imagen tomada de: http://bibliodyssey.blogspot.com/

17 mar 2009

Un recorrido



En el letrero se leía Manga-Bazurto, el nombre de la aletargada ruta que a 20 K/h recorría el bus, por su destartalada condición. Entraba al barrio, pasaba por el puerto de las embarcaciones de gran calado y volvía al centro de la ciudad desde donde partía. Era el transporte público para llegar y salir de la isla por el puente Román, en buses de palo con ventanas que para cerrarlas se desamarraba una tela gruesa que se dejaba caer si empezaba a llover. Antes de iniciar su recorrido se estacionaba al lado de la bahía de las ánimas donde estaban las embarcaciones menores que arribaban del Chocó luego de una semana de recorrido. Durante la espera, se veían los negros bajar los plátanos, el guineo, las cajas de gaseosas, los cocos, la madera y las frutas exóticas de ese comercio diario entre el Chocó y Cartagena. Las tablas que hacían de escalera de embarque se torcían pero aguantaban el peso con la misma tenacidad de quienes descargaban. Con tonadas irreconocibles se animaban entre ellos. Arrancaba por fin el bus y la canícula se refrescaba, para calentarse de nuevo a los dos minutos, pero esta vez por el ritmo que tenía la Media Luna, el sitio de los bares en el Centro de la ciudad. La flauta de Johny Pacheco y el grito de “acuyeye”, saludaban a todo volumen a los impasibles pasajeros que curioseábamos la fuerza del desahogo por el sofocante trabajo en esa bahía mezclada con la marginalidad del hampa, reconocible desde la ventana de estos buses, hecha forma en la pareja de siempre que se entregaba a la música. A esa que después llamarían salsa, pero que tenía su hogar allí donde ha nacido tanto de lo que después llega a los conservatorios o los museos. Ah!. El descubrimiento del desenfreno Caribe en la música que venía del norte, de Puerto Rico y Nueva York. Los reyes de la conga y el guiro, mi hermano, decía siempre Moncho cuando nos contaba todo lo que allí pasaba, porque esos no eran sitios para los menores de edad. Hoy con algunos amigos nos preguntamos que pasó con la salsa y por qué no evolucionó sino que se plegó a ese esperpento del latinjazz, que no es ni lo uno ni lo otro. Quizá porque perdió el motor de lo popular. La alegría que producía ver a los niños ante el piano imaginado haciendo algún sólo de piano de Richie Ray, ante el transistor que muy pocas veces dejaba oír su sonido bestial. Eran los setenta cuando estalló la salsa y en las embarcaciones llegaba la música sin que a eso le llamaran globalización. Sin Internet. Si no se ha acabado la música antigua y hay amantes del barroco, no creo que se acabe la salsa. Pero ahora respira artificialmente en los lugares de baile de quienes son apenas buenos cultivadores de una época en que la calidad musical de los interpretes era cuestión de supervivencia. El espacio que dejó lo ocupan el regetón y el vallenato, que son apenas variables de la industria musical y no la respiración musical del caribe. Fue en uno de esos buses que escuché por primera vez la cita de Bioy Casares: “Atribuimos los infortunios de este mundo a los grandes malvados porque subestimamos la estupidez”.

6 mar 2009

Lila



Pensaba en el último post y en la serenidad de ese poema que fue de los últimos que escribió Silvia Plath antes de suicidarse. En cómo se puede tener tanta tranquilidad en momentos así. Qué mujer.

Por eso no desaprovecho oportunidad para apostarle a los momentos de alegría con ellas. Pedirles que reciban los espasmos de generosidad que tenemos los hombres, que por torpeza volvemos inútiles o ingenuos -a la hora de resolver los problemas de convivencia. Sé que algunas quizá vean en este intento un resbalón machista. Y lo reconozco inevitable. Está entre lo mas alegre la espontaneidad de lo popular, en su parte acogedora. Recurrir a lo que más claramente nos define, la cultura popular dibujada en canciones y películas, en las telenovelas, las rancheras y demás espectáculos, que nos hacen únicos en medio de la multitud. Somos así y presumimos ser los únicos en entenderlo. Es ese Aire de familia del que habla Monsivais.


Por eso, también, para este fin de semana en que se celebra el día internacional de la mujer, vale colgar la letra de una canción en la que dos populares Don Juanes de la música tan distintos y de orillas contrarias hacen una de esas apologías tan propia, y por eso tan deliciosa. Nada como cantarle a ellas:


Felicidades
Por habernos roto el corazón en mil pedazos
Felicidades
Por jugar al juego del amor y hacernos daño

Felicidades
Por jugar con nuestro orgullo con tanta frialdad
Felicidades
Porque solo una mirada vuestra nos hace soñar

Copa a copa, mano a mano,
Este brindis va por ellas
Nos hicieron sus esclavos
Y nos gustan sus cadenas

Seguiremos adelante
Contra el viento y la marea
Que el dolor de sus desaires
Hiere menos que perdelas

Felicidades
Por hacer del hombre el triste rey de los payasos
Felicidades
Por robarnos la palabra, la razón, y enamorarnos

Felicidades
Porque nos quitais el sueño, la calma y la paz
Felicidades
Porque cuano no estais cerca, vivir es llorar

Copa a copa, mano a mano,
Este brindis va por ellas
Nos hicieron sus esclavos
Y nos gustan sus cadenas

Seguiremos adelante
Contra el viento y la marea
Que el dolor de sus desaires
Hiere menos que perdelas


Foto tomada de: http://www.moonstruckrecords.com/img/artist/lila_downs_full.jpg

25 feb 2009

Al borde



Ariel es uno de los grandes satélites del planeta Urano atrapado por los astronomos desde 1851. También es el espíritu sobrenatural que encuentra la manera de recuperar su libertad en La Tempestad, obra de quien es considerado el centro del canon occidental. Junto con Arisbe (Ariel y Arisbe) le dieron nombre a un libro de Fernando Zalamea que se subtitula: Evolución y evaluación del concepto de América Latina en el siglo XX. Páginas en las que se escarba en las tres raices de lo occidental: eurocentrismo, cientificismo y determinismo en cuanto a la forma de desarrollo cultural y económico. Materiales que a lo mejor sean la capa reflactante de mercurio que mañana haga de espejo que nos ayude a avanzar para no seguir pareciéndonos al caos. Para dejar atrás esa versión chambona y artesanal de una izquierda barata de los años 70, y una derecha miope que no sabe darle forma al rio-sueño de America Latina formado por esas gotas de agua llamadas Rodó, Lezama Lima, Carpentier, José Luis Romero, Octavio Paz, Martinez Estrada, Francisco Romero, Picón Salas y Rafael Gutierrez Girardot, entre otroas. Es de esa América Latina de la que uno quisiera escuchar hablar. No más esa citadera de Bolivar.

Y luego de soportar tannto nombre alrededor de uno sólo, dejo un poema, el último del libro Ariel de una mujer que de lejos se parece a ella.

Al Borde

La mujer a la perfección
Su muerte

El cuerpo sonríe de satisfacción
La ilusión de la necesidad griega

Fluye en el rollo de su toga
Su desnudez

Los pies parecen decir
LLegamos lejos, se acabó.

Cada ovillo de niño muerto, una serpiente blanca.
Una para cada uno.

Cántaro de leche, ahora vacio
Ella los incorpora

Los trae a su cuerpo como pétalos de una
rosa que se cierra cuando en el jardín

Sangra dureza y fragancia
Desde la dulce y profunda garganta de la flor nocturna.

La luna no tiene por qué estar triste
Con esa mirada fija bajo la capucha de su desnudez.

Está acostumbrada a esta clase de cosas
Su negro crujido y su aburrimiento.

Silvia Plath

Foto tomada de http://www.slate.com/id/2110754/ y traducción de Caborca

18 feb 2009

En la esquina con Roberto Burgos




En Lo amador la gente habla para escucharse para llevar el ritmo de la vida evitar el silencio sentir la música de lo que se dice armar el mundo en un dos por tres mientras se piensa se habla y se va consintiendo el oído así en la esquina el amigo oye y oye mientras se habla no importa el asunto De tanto hablar va saliendo algo algo va pasando con lo que uno tiene dentro y depronto sale una idea pero no hay que ponerle tanta tiza el asunto es mas rápido y mas trivial (esa palabra no es mia me la encontré ayer en una buseta, me gustó y luego pregunté su significado) y así uno habla pa que lo entiendan, pa poder escucharse y pa que otro oiga. En Lo amador los nombres de las calles se conocen porque algún conocido vive allí, por eso se reconocen, no es como en Manga que cada calle tiene un nombre pomposo..tirando lengua mi vale, tirando lengua uno se acompaña, no como los cachacos que se le pasan callados pensando 20 veces lo que van a decir, nojoda, eso es mucho aguante.

Bueno, y claro, contento con el premio al último libro de Roberto Burgos